06Oct
Encendido: 6 octubre, 2026 In: Noticias

Noticia y Fotografía extraída de exitoeducativo.net

Emilio Bordona (ASEPROCE): «Estudiar fuera no es solo aprender idiomas, sino saber desenvolverse en contextos diferentes»
Entrevista con presidente de ASEPROCE, la Asociación Española de Promotores de Cursos en el Extranjero, quien valora los últimos resultados de PISA.

El 80% de las escuelas privadas de idiomas aumentaron su alumnado en 2025.

Los resultados de PISA 2025 han vuelto a colocar la educación en el centro del debate. Más allá de las puntuaciones y de la comparación de España con otros sistemas educativos, el informe de la OCDE abre una cuestión de fondo: ¿hasta qué punto estamos preparando a los jóvenes para desenvolverse en un mundo que exige mucho más que conocimientos académicos? La propia OCDE subraya que preparar a las nuevas generaciones para el futuro requiere, además del rendimiento escolar, capacidad de aprendizaje autónomo, pensamiento crítico, adaptación y participación activa.

En este contexto, resulta especialmente interesante conocer la experiencia de Emilio Bordona, presidente de ASEPROCE (Asociación Española de Promotores de Cursos en el Extranjero), una organización que mantiene un contacto directo con estudiantes y familias que cada año optan por completar su formación fuera de España. Estudiar en otro país supone mucho más que aprender o perfeccionar un idioma: implica adquirir autonomía, adaptarse a nuevas formas de vida, convivir con otras culturas y desenvolverse lejos del entorno familiar. La entrevista permitirá conocer también qué buscan actualmente las familias, cómo ha evolucionado el perfil de los estudiantes y qué factores deberían valorar antes de tomar la decisión de estudiar en el extranjero.

Los resultados de PISA vuelven a poner el foco en las competencias que adquieren los estudiantes. Desde la experiencia de ASEPROCE, ¿estamos preparando realmente a los jóvenes para afrontar las exigencias personales y profesionales que encontrarán fuera del aula?

Creo que tenemos jóvenes muy preparados, pero cuando hablamos de su formación no deberíamos fijarnos únicamente en cuánto saben, sino también en cómo son capaces de aplicar lo aprendido y desenvolverse ante situaciones nuevas. Ese es también uno de los debates interesantes que plantea PISA cuando hablamos de competencias. Hay capacidades que son difíciles de desarrollar únicamente dentro del aula y que aparecen cuando el estudiante tiene que enfrentarse a situaciones nuevas, tomar decisiones o adaptarse a un entorno diferente. Una experiencia educativa en el extranjero puede contribuir precisamente a esa parte de su formación. No sustituye lo que aprenden en el colegio o instituto, sino que lo complementa y les permite poner en práctica competencias como la autonomía, la capacidad de adaptación, la comunicación o la convivencia con personas de otras culturas.

Estudiar durante un tiempo en el extranjero implica mucho más que aprender o perfeccionar un idioma. ¿Qué competencias personales adquieren los estudiantes cuando tienen que desenvolverse en otro país, lejos de su entorno familiar y habitual?

El idioma es importante, por supuesto, pero muchas veces las familias nos cuentan que el mayor cambio que ven cuando sus hijos regresan tiene que ver con la madurez. Estar lejos de casa supone aprender a organizarse, tomar decisiones por uno mismo y relacionarse con personas que tienen costumbres diferentes. También aprenden a asumir responsabilidades y a resolver por sí mismos situaciones cotidianas que, estando en su entorno habitual, muchas veces tienen resueltas. A esto se suma la capacidad de adaptación, llegan a un sistema educativo distinto, a otra familia o residencia, tienen que hacer nuevos amigos y comunicarse en otro idioma. Todo ello hace que ganen seguridad y autonomía de una forma bastante natural.

¿Cómo ha cambiado en los últimos años el perfil de las familias españolas que deciden enviar a sus hijos al extranjero? ¿Buscan principalmente mejorar el nivel de idiomas o existe una demanda creciente de experiencias que aporten autonomía, madurez y habilidades interculturales?

El idioma sigue siendo uno de los principales motivos, pero ya no es el único. Cada vez encontramos más familias que valoran la experiencia en su conjunto y que buscan que sus hijos ganen autonomía, conozcan otras culturas y aprendan a desenvolverse fuera de su entorno habitual. También son familias que se informan mucho más antes de tomar una decisión. Preguntan por el sistema educativo, el alojamiento, la adaptación del estudiante, las convalidaciones o las garantías del programa. Por eso cada vez se valora más contar con un buen asesoramiento previo, que permita elegir el programa, el destino y la duración que mejor encajen con el perfil y el momento de cada estudiante. No se trata simplemente de elegir un país, sino de encontrar una experiencia adecuada para cada joven.

¿A qué edad considera que resulta más beneficioso para un estudiante realizar una estancia educativa en el extranjero y qué factores deberían valorar las familias antes de tomar esa decisión?

No creo que exista una edad perfecta para todos. Más que la edad en sí, lo importante es valorar si el estudiante está preparado y encontrar una experiencia adecuada a su nivel de madurez y autonomía. Hay jóvenes que lo están antes y otros que necesitan algo más de tiempo. Por eso es importante valorar primero al estudiante y después decidir el programa. Para algunos, una estancia corta o un campamento puede ser una buena primera experiencia; para otros puede tener sentido realizar un trimestre, un semestre o un curso académico completo. También hay que estudiar con tiempo cuestiones como el sistema educativo del país, el alojamiento, las convalidaciones o los visados cuando sean necesarios. Una buena planificación previa es fundamental.

La experiencia internacional no está al alcance de todas las familias en las mismas condiciones. ¿Qué papel pueden desempeñar los centros educativos y las administraciones para facilitar que este tipo de experiencias no se conviertan en una oportunidad limitada a determinados niveles de renta?

Este es uno de los retos que tenemos por delante. Si consideramos que la internacionalización aporta valor a la formación de los jóvenes, es importante trabajar para que pueda llegar a más estudiantes. Los centros educativos pueden contribuir facilitando información y orientación sobre las posibilidades que existen y, desde las administraciones, sería positivo seguir avanzando en programas de movilidad, becas y ayudas, pero también explorar fórmulas de colaboración entre administraciones, centros educativos y entidades especializadas que permitan acercar estas experiencias a un mayor número de estudiantes.

Además, la educación internacional puede adoptar formatos muy distintos. Hay programas de diferente duración y características, por lo que es importante conocer las alternativas y encontrar la que mejor responda tanto a las necesidades del estudiante como a las circunstancias de cada familia.

De cara a un mercado laboral cada vez más internacionalizado y cambiante, ¿qué capacidades están demandando actualmente las familias y los propios estudiantes que quizá el sistema educativo tradicional no siempre puede desarrollar en el aula?

Vemos mucho interés por los idiomas, pero también por capacidades que tienen que ver con saber desenvolverse en contextos diferentes. La autonomía, la flexibilidad, la comunicación, la capacidad de adaptación o saber relacionarse con personas de otras culturas tienen cada vez más peso. No creo que debamos plantearlo como algo que el sistema educativo no puede ofrecer. Muchas de estas capacidades pueden trabajarse en el aula, pero una experiencia internacional hace que el estudiante tenga que ponerlas en práctica en situaciones reales, en un entorno nuevo y lejos de sus referencias habituales. Una cosa es trabajar determinadas competencias y otra tener que utilizarlas cuando llegas a otro país, empiezas en un colegio nuevo y tienes que construir tu día a día en otro idioma. Esa experiencia permite llevarlas a la práctica y, en muchos casos, ayuda también al estudiante a conocerse mejor a sí mismo.

José Luis Fernández
Ver la entrevista en exitoeducativo.net