Nuevas oportunidades

Según la experiencia de las organizaciones de AECAE, el fracaso escolar de los estudiantes españoles se ve muy reducido cuando cursan estudios en el extranjero, ya que el sistema educativo suele ser más pragmático y menos teórico. El elemento motivador y el desarrollo de responsabilidad y autonomía personal que surge al dejar el entorno habitual, también ayuda en este sentido. Por esta razón, incluso aquellos estudiantes con baja motivación escolar encuentran una oportunidad de éxito académico fuera de España.

El año escolar en el extranjero es en todos los sentidos una excelente oportunidad de mejora para los jóvenes.

Un futuro profesional prometedor

La inmersión en otras culturas contribuye a formar personas más preparadas, flexibles y abiertas, lo que sin duda logra que tengan más éxito en las empresas de hoy en día, que promueven la movilidad y son, en muchos casos, multinacionales. La mayoría de las ofertas de empleo y promociones profesionales dentro de las empresas exigen como requisito el dominio absoluto de al menos el inglés, y los profesionales que hablan varios idiomas son más valorados y están mejor pagados.

Cursar un año escolar fuera de España ayuda al joven a adquirir unas capacidades que facilitarán su acceso a estudios superiores y especializados y a su posterior incorporación en el mundo laboral y le aportarán una clara ventaja competitiva en el transcurso de su carrera profesional. Junto al beneficio evidente de dominar un segundo idioma, la vivencia del país permite al estudiante desarrollar una serie de aptitudes como la capacidad de integración y de aprendizaje en entornos cambiantes, apertura de mente ante diferencias culturales, capacidad de decisión responsable, iniciativa y creatividad.

Ante la creciente internacionalización del mundo, en la mayoría de profesiones, desde magisterio hasta turismo, pasando por carreras técnicas hasta la política, tal y como comprobamos a diario, el dominio de idiomas extranjeros es no solo deseable sino imprescindible.