Raquel Durango (CEO Stella Maris) es un ejemplo de multiculturalidad: su madre huye de su Cuba natal en busca de libertad y oportunidades y, por ello, nace en Titusville, Florida, EE. UU.
¿Por qué vienes a vivir a España?
Realmente fue una decisión de mis padres. Mi madre estaba embarazada de mí y quería tener un hijo cerca de su madre, ya que con mis hermanos no tuvo esa oportunidad. Mi padre empezó a buscar trabajo allí, pero pronto vieron que el país era enorme y podían trasladarlo a cualquier parte, quedando igual de lejos de la familia que desde España y seguiríamos siendo extranjeros. Así que nací allí, y a los 40 días ya estábamos de vuelta en España para continuar con nuestra vida aquí.
¿Se puede uno sentir de tres países por completo?
Sí, completamente. Siento una conexión muy fuerte con Estados Unidos, el país donde nací, y con España, que es donde he vivido toda mi vida. Ambos forman parte de mí y siento mucha satisfacción de pertenecer a ambos. Y a eso se suman mis raíces cubanas, que llevo con muchísimo orgullo. Mi sangre latina.
¿Qué se cena en Navidad en tu casa?
En casa siempre hemos tenido comida navideña cubana: frijoles negros, platanitos maduros, cerdo, arroz, yuca… Y una ensalada americana receta de mi abuela.
A todos nos marca una película de tal manera que en algunos casos decide nuestra vida profesional. Working Girl (Armas de mujer en España) te cambia la vida.
Así es. La vi con 16 años, justo cuando estaba intentando descubrir qué quería hacer con mi vida. Era una época difícil, ya que no tenía nada claro qué hacer en el futuro. Me gustaban las matemáticas, la física, incluso las matemáticas financieras enfocadas a trabajar en bancos… pero también me atraía el mundo de la empresa. Cuando vi esa película, Melanie Griffith me cautivó y me hizo imaginarme trabajando en una gran empresa, yendo en deportivas con mis tacones en la mochila y creciendo internamente, así que me animó a tirar por el área empresarial.
¿Cuándo “Melanie Griffith” se mete en el mundo del turismo?
Pues después de terminar mis estudios de empresariales hice prácticas en una de las agencias más grandes de España en el área administrativa. Llevaba la contabilidad, pero poco a poco me fui fijando en cómo mis compañeros organizaban viajes de empresa, cómo hablaban con los clientes… y ese mundo me empezó a enganchar. Los papeles, al final, no me daban mucha conversación, y a mí lo que más me gusta de mi trabajo es la relación personal con los clientes, por lo que pedí a la empresa cambio de puesto y me formó con cursos de Amadeus, Renfe y más herramientas del sector.
Working Girl se hace empresaria y ya se cumplen 20 años.
Después de trabajar en varias agencias de viajes, descubrí que podría intentar montar mi propia agencia gracias a un amigo que movía mucha gente. Le planteé: “Si monto mi agencia, ¿te vienes conmigo?”. Me dijo que sí. Así que lo hice. A los seis meses estaba organizando mi primer gran proyecto: llevar a 6.000 personas a Valencia al Encuentro Mundial de Familias con el Papa. Fue una locura maravillosa y nos dio muchísimo nombre.
Stella Maris es una guía para los marineros, toda una declaración de intenciones para vuestra agencia.
Nuestro lema es: “Déjate guiar por una estrella”. Y es lo que siempre he querido: ser la guía de nuestros clientes.
Más del 90 % de los destinos de vuestros estudiantes están en islas o más allá del océano. Los vuelos son el principio y el final de los programas educativos y una fuente de estrés.
La mayoría de los estudiantes empiezan su aventura con su vuelo, así que su primera experiencia depende de nosotros. Sabemos que esta experiencia es muy importante para ellos, ya que suele ser su primer viaje al extranjero, viajan solos, tienen que hacer escala, y para los padres es separarse de sus hijos durante mucho tiempo, y sabemos lo que cuesta. Por eso queremos que se sientan acompañados siempre: antes, durante y después del viaje. Yo soy madre, por lo que entiendo la preocupación de los padres, y conozco el sector de los viajes, por lo que sé, como bien dices, la fuente de estrés que puede suponer el vuelo.
En el COVID se vio la importancia de las agencias de viajes sobre las plataformas online a la hora de repatriar a nuestros alumnos.
El COVID marcó un antes y un después. Se vio claramente qué agencias tenían todo automatizado y cuáles trabajaban de verdad con personas. Las máquinas no podían gestionar una crisis como esa. Nosotros, sí. La pandemia nos dio mucho reconocimiento porque nos encargamos de repatriar a casi 600 estudiantes de la Fundación Amancio Ortega. Nadie podía asumirlo en ese momento y nosotros dijimos que adelante. Con el mundo paralizado, en cinco días logramos traerlos a todos sin incidencias. Empezamos la gestión un lunes y el viernes ya estaban aterrizando en España y esa misma noche casi todos dormían en sus casas.
Para Stella Maris supuso un orgullo personal muy grande haber sido capaces de lograr el reto que se nos propuso sin incidencias. Fue un trabajo duro, pero sobre todo humano. El mundo estaba asustado ante una situación desconocida, con sus seres más queridos a miles de kilómetros.
El haber dado la alegría a las familias de reencontrarse sin incidencias ha sido una de las cosas más importantes que he hecho en mi vida.
¿Hay planes de expansión a tu EE. UU. natal?
Sí. Antes de la pandemia llegué a montar una agencia en Estados Unidos. Aprovechando mi doble nacionalidad, creé una agencia americana, de la misma manera que Stella Maris. Se quedó en pausa por todo lo que pasó, pero ahí está, lista para retomarla. Es un mercado donde muchos estudiantes quieren aprender español o francés y me encantaría poder trabajar también allí.
Este año me ha surgido también un proyecto de abrir agencia en Japón para tratar también el tema de estudiantes. Es un mercado muy activo y, con un contacto que tengo allí, estamos valorando esta idea que nos tiene muy emocionados. Veremos…
¿Cuál ha sido el impacto de la IA en la industria y cómo imaginas el futuro?
El futuro, con todos los avances tan rápidos, es bastante incierto. Lo que creo plenamente es en la humanidad, y que por muchos avances que haya con la IA, el contacto físico, el trato personal… eso no va a cambiar. Es más, creo que cuanto más avance la IA, más demanda de cercanía tendrán las personas y más van a buscar lo auténtico. Nosotros llevamos 20 años ayudando a estudiantes en situaciones de todo tipo. Una máquina puede tener algoritmos, pero no tiene la capacidad humana de reaccionar ante lo imprevisto como lo hacemos nosotros. La flexibilidad y la creatividad ante las dificultades de un humano será difícil de igualar, como la empatía y la cercanía.
A lo largo de la historia, la humanidad ha inventado infinidad de artilugios, pero la Estrella de Mar siempre guiará a los viajeros.
¡Y espero que por muchos años!
Entrevista realizada por Pablo Martínez de Velasco Astray, Presidente de ASEPROCE


