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Encendido: 15 diciembre, 2025 In: The ASEPROCE Insights

Lo primero que llama la atención es tu nombre de origen celta.

Sí. Mis padres me pusieron un nombre procedente de la Isla de Man, donde habían vivido poco antes de que yo naciera. Es un nombre que la mayoría de la gente no sabe pronunciar, pero en realidad no es más que una variante local de “Ian” o “John”.

Dejaste una pequeña isla para ir a otra más grande y acabaste estudiando en Londres, preparándote para una vida dedicada a la educación. ¿Qué te motivó a dejar tu país para vivir en Italia?

Viajé por Europa cuando tenía 17 años y pasé gran parte de ese tiempo en Italia. Después de la universidad decidí volver para aprender algo del idioma.

Cantar es uno de tus grandes hobbies. ¿Te atreves a cantar en italiano?

Sí, todo el tiempo… ¡pero solo en la ducha!

Obviamente, tu experiencia en escuelas de idiomas es un valor añadido en tu puesto actual. Has estado más centrado en la formación de profesores que en la enseñanza a estudiantes.

Hasta cierto punto. Enseñé inglés a estudiantes durante unos seis o siete años, además de asumir otros roles —administración, alojamiento e incluso programas sociales— y, poco a poco, fui enfocándome más en la formación del profesorado.

Desde que te incorporaste a English UK en 2012, seguro que no imaginabas que el mundo cambiaría tanto entre entonces y ahora.

Predecir el futuro siempre ha sido un juego de necios. Tal vez algunas personas anticiparon el Brexit, pero nadie vio venir la Covid. Creo que los cambios que trajo la pandemia han sido profundos y más duraderos de lo que aún somos conscientes. Sin embargo, el deseo de viajar y conocer el mundo nunca ha sido tan fuerte, y el inglés como lengua global no va a desaparecer pronto. Solo necesitamos la combinación adecuada de programas, cursos y experiencias para responder a las necesidades de las personas.

¿Cuál es tu misión en English UK?

Hablamos de “canalizar la energía colectiva” del sector. Creo firmemente en las personas y las instituciones que lo conforman. Si podemos ayudarles a desarrollar sus programas y centrarse en la calidad, colectivamente todos seremos más fuertes. En última instancia, English UK trata de ayudar a las personas: a las nuevas escuelas que buscan sus primeros agentes, a aquellas que llevan tiempo en el sector y necesitan una nueva dirección o nuevos mercados, o a quienes se sienten frustrados por los visados o por nuevas normativas. Por encima de todo, se trata de proporcionar el liderazgo que el sector necesita.

En 2016 estalló la bomba del referéndum del Brexit y lo cambió todo. Desafortunadamente, el Reino Unido es ahora un lugar más cerrado.

Puede ser, pero hay señales recientes de que la situación está cambiando. El gobierno quiere replantear el Brexit e incluso revertir algunos de sus efectos más perjudiciales. Cuestiones como la movilidad juvenil y Erasmus+, e incluso la posible reincorporación del Reino Unido a la unión aduanera de la UE, vuelven a estar sobre la mesa por primera vez en años. La dirección es positiva de cara a 2026.

Con el cierre de escuelas, algunas de ellas con una larga trayectoria, ¿qué cambios o adaptaciones son necesarios para que las instituciones educativas sigan siendo relevantes y sostenibles en el contexto actual?

En primer lugar, deben analizar qué necesitan cambiar para atraer a más estudiantes. Cada mercado busca cosas distintas: no se puede ser todo para todos los estudiantes y socios, así que hay que definir claramente el foco. Incluso si se tienen estudiantes durante todo el año, ¿se es rentable? ¿Se cuenta con las habilidades necesarias para innovar y desarrollar un modelo de negocio sostenible? Si no es así, ¿dónde se pueden encontrar las personas que cubran esas carencias? ¿Es la colaboración la respuesta, ya sea con nuevos socios o incluso trabajando con otras escuelas que aporten habilidades diferentes? ¿Puede ayudar la tecnología, no solo a nivel académico sino también en los procesos empresariales? ¿Y qué podemos aprender de otros sectores y del conjunto de la industria de los viajes?

Parece que hoy en día la experiencia se valora más como motor de transformación vital —a través del aprendizaje y la comprensión intercultural— que la gramática en sí.

Sí, pero no creo que sea un fenómeno nuevo. No es necesario viajar al Reino Unido u a otro país angloparlante para aprender la gramática del inglés, pero ¿cómo se aplican esos conocimientos y habilidades? Los programas de inglés general siempre han incluido elementos de intercambio cultural: sacar a los estudiantes a la comunidad para practicar, perfeccionar sus conocimientos y aprender más sobre la vida y el trabajo. Quizá debamos replantear nuestra comunicación y centrarnos más en los resultados, con el inglés como medio para alcanzarlos.

¿Cómo ayudará English UK al sector en los próximos años?

Debemos asegurarnos de ser la voz unificada del sector cuando dialogamos con gobiernos, ministerios extranjeros y todas las organizaciones que contribuyen al crecimiento de nuestra industria. Para ello, tenemos que representar a centros de enseñanza del inglés de todo tipo: públicos y privados, para adultos y jóvenes, nuevos y consolidados. También debemos segmentar nuestro enfoque para atender distintas necesidades manteniendo un mensaje común. Además, debemos ayudar a los centros a ser más sostenibles, tanto desde el punto de vista medioambiental como financiero, y replantear las relaciones clave entre escuelas, agencias, familias y estudiantes.

Eres uno de esos británicos que vive en una ciudad distinta a la que trabaja y se desplaza en tren a la oficina. ¿Es East Sussex el destino final?

¿Quién sabe cuál es el destino final?

Entrevista realizada por Pablo Martínez de Velasco Astray, Presidente de ASEPROCE