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Un
futuro profesional prometedor
La
inmersión en otras culturas contribuye a formar personas
más preparadas, flexibles y abiertas, lo que sin duda
logra que tengan más éxito en las empresas de hoy
en día, que promueven la movilidad y son, en muchos casos,
multinacionales. La mayoría de las ofertas de empleo
y promociones profesionales dentro de las empresas exigen como
requisito el dominio absoluto de al menos el inglés, y los
profesionales que hablan varios idiomas son más valorados
y están mejor pagados.
Cursar
un año escolar fuera de España ayuda al joven a adquirir
unas capacidades que facilitarán su acceso a estudios superiores
y especializados y a su posterior incorporación en el mundo
laboral y le aportarán una clara ventaja competitiva en el
transcurso de su carrera profesional. Junto al beneficio evidente
de dominar un segundo idioma, la vivencia del país permite
al estudiante desarrollar una serie de aptitudes como la capacidad
de integración y de aprendizaje en entornos cambiantes, apertura
de mente ante diferencias culturales, capacidad de decisión
responsable, iniciativa y creatividad.
Ante
la creciente internacionalización del mundo, en la mayoría
de profesiones, desde magisterio hasta turismo, pasando por carreras
técnicas hasta la política, tal y como comprobamos
a diario, el dominio de idiomas extranjeros es no solo deseable
sino imprescindible.
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